Thiago marcó la diferencia en su primer partido con la camiseta millonaria. El mediocampista proporcionó la claridad que el equipo venía necesitando, ordenando el juego cuando era preciso y encontrando los tiempos justos para acelerar.
River lucía desorganizado antes de su arribo. Con Almada en cancha, el equipo logró más coherencia en sus movimientos y mejor circulación de pelota. Su lectura de juego permitió que los compañeros tuvieran más opciones para desenvolverse.



