El 17 de agosto de 2016 en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Emanuel Ginóbili jugó su último partido con la camiseta argentina. Anotó 14 puntos en lo que cerró una etapa iniciada 15 años antes, en el Sudamericano de Valdivia 2001. La NBA misma reconoció el momento con un posteo que decía: "Hats off to a true legend".

Durante esos 15 años, la relación de Manu con la selección generó situaciones especiales. Sus ausencias en algunos momentos despertaron miradas críticas, pero el repaso de su trayectoria borra cualquier duda sobre su compromiso. Ni los cuatro anillos de la NBA ni los reconocimientos de las grandes leyendas del básquetbol lo mostraron tan vulnerable como lo fue en celeste y blanco.

Las imágenes de ese día quedaron grabadas: Ginóbili con lágrimas en los ojos, la nariz roja, los ojos vidriosos, un sollozo inocultable. Hasta los jugadores estadounidenses le hicieron un mini homenaje y le ofrecieron la pelota. Después abrazo a su amigo Andrés Nocioni y se fue del Arena Carioca I dejando una marca indeleble en el deporte argentino.