El atacante de Platense marcó lo que hubiera sido el 2-0 ante Boca, pero el árbitro anuló la anotación por una mano previa en la jugada. Ese tanto no concretado quedó en la memoria de la historia del partido entre ambos equipos.
Giménez tenía todo para ser el verdugo del Xeneize en esa ocasión, pero las reglas de juego impidieron que su gol se validara. El episodio marcó un punto de quiebre en el encuentro que pudo haber terminado de manera diferente.



