Patrick Depailler corría para Ligier en 1979 y era uno de los principales contendientes por el título mundial. El francés de 34 años había ganado el Gran Premio de España en Jarama hace poco más de un mes y compartía la punta del campeonato con 20 puntos junto al canadiense Gilles Villeneuve. Llegaba a uno de los mejores momentos de su carrera deportiva.

Más allá de la pista, Depailler buscaba emociones en otras disciplinas. Había corrido en motos, esquiado y practicado automovilismo desde joven. En ese momento estaba enganchado con el ala delta, una pasión que alimentaba su hambre constante de adrenalina y riesgo. El 3 de junio de 1979, mientras volaba sobre las montañas del Puy-de-Dôme cerca de Clermont-Ferrand, su ciudad natal, esa afición se convirtió en tragedia.