San Lorenzo consiguió la victoria ante Unión por 1-0 en la 5° fecha del Clausura, en un partido que llegaba cargado de tensión. Los días previos fueron convulsionados: el equipo de Néstor Gorosito había perdido ante Huracán el domingo anterior y la barra brava presionó al plantel con amenazas. En el arranque del partido, los hinchas silbaron a los jugadores, aunque después el clima cambió cuando el equipo comenzó a jugar.

La cancha del Bajo Flores vibró con 25.000 personas que reclamaban cambios. Los cánticos pedían futbolistas que se comprometieran de verdad y criticaban el desempeño general. Nicolás Tripicchio, Alexis Cuello y Emiliano Amor fueron los más silbados en la previa, reflejando el malestar generalizado en la institución.

El triunfo sirvió como paliativo temporal, pero no alcanza para calmar la crisis institucional. San Lorenzo arrastra una deuda superior a los 67 millones de dólares y apenas había sumado tres puntos antes de este partido. Aún hay pasacalles en las inmediaciones del estadio con mensajes críticos contra el equipo y la dirigencia.