El nadador argentino regresó a las competencias internacionales en los Juegos Suramericanos 2026 tras más de dos años alejado de la natación de alto rendimiento. Grassi, medallista de plata en Toronto 2015 a los 16 años con un tiempo extraordinario en los 50 mariposa, se saturó con la presión del deporte y tomó distancia. Su vuelta fue gradual y marcó un cambio en su perspectiva.

En Rosario compitió delante de su familia, amigos y novia, algo que no ocurría desde Río 2016. Obtuvo dos medallas de plata (50 mariposa y 4x100 mixto) y tres de bronce (50 libre, 4x100 libre, 4x100 combinado). Durante la ceremonia de cierre, un miembro de la Comisión de Atletas destacó su capacidad de reinvención al decir que "Santi Grassi siempre vuelve".

El nadador, radicado hace una década en Estados Unidos con beca universitaria para competir en la NCAA, explicó que ahora elige entrenar porque disfruta del proceso. "Encontré valor fuera del agua. Soy mucho más que alguien que nada", señaló. Subrayó que su familia lo quiere independientemente de los resultados y que la motivación cambió: hoy nada porque le gusta, no por la presión de marcar registros.