A los 64 años, Santiago Lange sigue navegando por el mundo. El legendario marinero argentino se encuentra en España y reflexiona sobre su consagración en Río 2016, cuando junto a Cecilia Carranza Saroli ganó el oro en la categoría mixta Nacra 17. Aquel 16 de agosto marcó un antes y después en su carrera: después de dos bronces olímpicos en Atenas 2004 y Pekín 2008 en la clase Tornado, finalmente logró la medalla dorada que siempre buscó.
La dupla argentina se impuso con 77 puntos, superando por apenas una unidad a las embarcaciones de Australia y Austria. Lange destaca que con el tiempo comprende mejor la magnitud de aquel logro. "Ahora lo valoro más. Porque como hoy ya no lo podés hacer, vas tomando dimensión de que era muy difícil conseguirlo", comenta durante un viaje en ferry en aguas españolas.
El marino se siente privilegiado de haber llegado a sus sextos Juegos Olímpicos con 54 años e ilusión de competir, esta vez con sus hijos Yago y Klaus en la delegación. Lange no experimenta nostalgia, sino gratitud. "Dios me ha dado cosas inimaginables. Fui superlongevo y pude estar ahí compitiendo contra viejos rivales e incluso contra hijos de mis antiguos adversarios", expresó el navegante que en el pasado vivió cuatro años con sus hijos en una embarcación que le prestó un amigo.



